
Una mirada integral al cuerpo y la mente en el dolor crónico
Una mirada integral al cuerpo y la mente en el dolor crónico
Dra. Gloriana Gurdián G.
El dolor crónico es una de las causas más frecuentes de deterioro en la calidad de vida. No solo por la molestia física constante, sino por el desgaste emocional que produce vivir con dolor todos los días. En consulta, muchas personas llegan cansadas, frustradas y con la sensación de que su cuerpo está siempre en modo de alerta. El cannabis medicinal ha demostrado ser una herramienta útil en este contexto porque actúa sobre el sistema endocannabinoide, un sistema natural del cuerpo involucrado en la regulación del dolor, la inflamación, el sueño y el estado de ánimo. A diferencia de otros analgésicos, no busca “apagar” el dolor de forma agresiva, sino modular la forma en que el cuerpo lo percibe y lo procesa. En condiciones de dolor crónico, el sistema nervioso suele estar hiperactivado. Esto hace que estímulos leves se sientan intensos y persistentes. El cannabis puede ayudar a reducir esa sobreestimulación, disminuir la inflamación de base y favorecer una mayor sensación de calma corporal. En muchos casos, esto se traduce en menos dolor, mejor descanso y mayor capacidad funcional durante el día. Pero el dolor no es solo físico. El componente emocional es clave. Ansiedad, miedo y estrés amplifican la experiencia dolorosa. Al mejorar el sueño, reducir la ansiedad y favorecer un estado mental más estable, el cannabis también impacta indirectamente en cómo se vive el dolor. No es una solución absoluta, pero usado con criterio, acompañamiento y personalización, el cannabis medicinal puede ser un aliado valioso en el manejo integral del dolor crónico.
